Hace dos meses vivimos algo grande: la primera Asamblea Nacional de Fe y Alegría en Camboya. Un paso histórico que celebramos con orgullo, gratitud y la emoción de ver cómo un sueño compartido sigue tomando forma.
Sin embargo, poco después del importante encuentro, el conflicto entre Camboya y Tailandia se reavivó. Esa noticia nos golpeó de lleno. Nos recordó, una vez más, lo frágil que es la paz y lo necesario que es nuestro compromiso.
Mark López, SJ, director de Fe y Alegría Camboya, ha escrito una reflexión sobre lo que vivimos aquellos días: la emoción de la asamblea, el estallido del conflicto y lo que significa educar en un contexto inestable.
Os animo a leer su texto. Aquí os lo comparto:
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