POR LA PAZ

Ante la violencia que sigue golpeando a tantas comunidades en el mundo, desde Gaza hasta Líbano o Sudán, renovamos el llamado a la paz. En muchos lugares, miles de familias se ven obligadas a abandonar sus hogares mientras la infancia ve interrumpida su educación, su seguridad y su vida cotidiana.

Los conflictos no solo destruyen ciudades e infraestructuras: rompen proyectos de vida, debilitan comunidades y ponen en riesgo derechos fundamentales. Cada día que la violencia se prolonga, crece el sufrimiento de quienes más lo padecen.

Como ha recordado el papa León XIV, “la paz no se construye con amenazas mutuas ni con armas”, sino con diálogo, responsabilidad y diplomacia. Solo el compromiso con la dignidad humana, la justicia y el bien común puede abrir caminos hacia una convivencia pacífica y duradera.

Por eso nos unimos a las diversas jornadas de oración por la paz que se celebran estos días. Hoy más que nunca, urge apostar por la paz y por el bien de los pueblos que anhelan vivir con seguridad, justicia y esperanza.

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