Cierre de curso: “Dando pasos en una Red de Personas Comprometidas”

Valencia. El pasado 18 de junio de 2026, las instalaciones del Centro Arrupe en la Gran Vía Fernando el Católico, 78, se llenaron de vida, reencuentros y, sobre todo, de un profundo sentido de comunidad. El Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) y Entreculturas Valencia celebraron su encuentro de cierre de curso, una jornada festiva y reflexiva enmarcada en el proceso de reorganización y fusión que ambas entidades están viviendo dentro del Sector Social de la Compañía de Jesús.

Bajo el lema “Dando pasos en una red de personas comprometidas”, unas 45 personas —entre equipo técnico y voluntariado— se dieron cita para hacer balance de lo vivido, compartir aprendizajes y seguir soñando juntas el futuro.

Agradecemos a David Alonso y Ainara Lete su presencia para acompañar y compartir las actividades y espacios de encuentro durante la jornada.

Entrega de certificados a usuarias migrantes: La jornada arrancó a las 10:00 h con un emotivo acto de reconocimiento al alumnado del SJM, a quienes se les hizo entrega de sus certificados de formación, aproximadamente a 90 participantes de diversos cursos.

Tras los aplausos y las fotografías de rigor, llegó el momento de un imprescindible de la tierra: un refrigerio valenciano a base de horchata y fartons. Este espacio informal permitió entrelazar conversaciones entre voluntariado, alumnado y equipo técnico, fortaleciendo vínculos y recargando energías antes de iniciar la reunión general del voluntariado.

Abriendo el diálogo desde el corazón: en dos sesiones , una de 12:00 a 14:00h , y otra de 17 a 19h;  el Aula 1 se convirtió en el epicentro de la reflexión . Dulce García dio la bienvenida recordando aquel encuentro inicial de septiembre de 2025 en el que el voluntariado comenzó a imaginar y soñar este nuevo horizonte compartido para el Sector Social. Tras la bienvenida una dinámica para compartir cómo llegamos a este final de curso

Huellas en el tendedero: nuestras vivencias y aprendizajes: El núcleo de la jornada se desarrolló de la mano de Encarna Durán y Pilar Martínez a través de una dinámica profundamente visual y participativa. Utilizando los parales de madera y cuerdas, el voluntariado plasmó de manera individual el balance de su año a través de dos colores simbólicos: huellas verdes para relatar las experiencias e hitos más significativos, y huellas rojas para condensar los aprendizajes personales y colectivos asimilados en este camino.

Al poner en común lo escrito, se hizo evidente la madurez de un equipo que entiende la acción social como un proceso compartido de transformación, donde el crecimiento de las personas acompañadas y el del propio voluntariado avanzan de la mano.

Las reflexiones también pusieron el foco en la dimensión ética del compromiso. Surgieron mensajes que invitaban a la introspección y a la honestidad personal, destacando la importancia de «no mentirse en los errores y las equivocaciones» como ejercicio permanente de aprendizaje y crecimiento. Del mismo modo, se reivindicó una visión abierta e inclusiva del voluntariado: «Todo el mundo tiene aptitud para ser voluntario; falta querer», una afirmación que democratiza la participación y reconoce el potencial transformador de cualquier persona dispuesta a comprometerse.

Finalmente, varias aportaciones expresaron un horizonte compartido que da sentido a toda la acción desarrollada durante el curso: ampliar la mirada y llegar a más personas para contribuir, aunque sea modestamente, a hacer sus vidas un poco más dignas. Un propósito que conecta directamente con los valores de acogida, justicia social y transformación que inspiran el trabajo conjunto de SJM y Entreculturas.

Ampliando el horizonte: la mirada de la red global: El encuentro contó con un valioso acompañamiento desde la sede central de Entreculturas: David Alonso y Ainara Lete.

Su presencia estuvo marcada por una actitud de escucha atenta y cercana, que permitió recoger las reflexiones compartidas por el voluntariado para situarlas posteriormente en un marco más amplio. Ambos recordaron que la labor realizada en Valencia forma parte de una red de centros sociales mucho más extensa, integrada por organizaciones y proyectos que comparten una misma misión (Pueblos Unidos, Atalaya, A Moverse, INEA). Desde esta perspectiva, invitaron a comprender el proceso de integración desde una lógica de camino y construcción progresiva, reconociendo con honestidad que no todas las respuestas están definidas desde el inicio.

La reflexión se amplió hacia los procesos migratorios globales —origen, tránsito y destino— y hacia el trabajo compartido en torno a las cinco causas que articulan la acción del Sector Social. La idea central fue clara: la unión fortalece la capacidad de incidencia, formación, acompañamiento y defensa de los derechos de las personas más vulnerables.

Y como no, el día contó con una comida de fraternidad en torno a una magnífica paella, que permitió continuar las conversaciones en un ambiente distendido y celebrativo.

 

Un cierre que es también un comienzo: La jornada concluyó con una ola de agradecimiento, compromiso e ilusión. Agradecimiento por el camino recorrido; compromiso para seguir acompañando y transformando realidades; e ilusión ante las nuevas posibilidades que se abren al caminar juntas SJM y Entreculturas.

Más que un cierre de curso, el encuentro simbolizó un nuevo paso en un proceso colectivo que continúa tomando forma. Un paso dado desde la confianza, la escucha y la convicción de que los grandes cambios comienzan siempre desde las personas y las relaciones humanas.

Porque, como resonó a lo largo de toda la jornada, el reto sigue siendo el mismo: seguir dando pasos en una red de personas comprometidas

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