Después de la IV Conferencia de Financiación Sevilla ¿Qué?

El pasado jueves Entreculturas participaba en el evento «The way from Sevilla, financing development in a post-aid era» convocado por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID) en colaboración con el Instituto El Cano y la Agencia Francesa de Cooperación.

Desde todos los ámbitos, se les demanda a los países firmantes del Compomiso de Sevilla, avances medibles y creíbles en la agenda, que una vez más se reivindicó como un espaldarazo al multilateralismo en el contexto crítico que asistimos.

En la discusión, entre otras, se mencionaron diferentes iniciativas vinculadas a la deuda que van más allá de los compromisos de Sevilla y que lideran lo que se acuñó como «coaliciones de países voluntarios»: una alianza por la anulación de deuda por cláusulas de crisis/shocks como las climáticas, la creación de un centro global de canjes de deuda por desarrollo y un Foro Sevilla sobre la deuda.

Durante el diálogo se hizo hincapié en el rol que pueden y podrían jugar los bancos nacionales y los bancos multilaterales de desarrollo en las finanzas para el desarrollo que propone esta agenda, al mismo tiempo que se defendió, en concreto desde la Dirección de la AECID, que no vivimos en una era post-ayuda sino que los fondos de cooperación internacional han de mantenerse y aumentar además de buscar otros fondos y mecanismos de cooperación que no sean concesionales, o al menos no en todos los casos, pues mucha de la inversión que han de hacer los países europeos no puede y no debe suponer un retorno en la inversión o un beneficio económico.

Por último, cabe destacar que resultaron esperanzadoras algunas de las intervenciones del evento en clave de reivindicación de la solidaridad como valor sobre el que posicionarse al afrontar las relaciones internacionales y la búsqueda de avances sobre la agenda de Sevilla, junto al argumento del interés mutuo y la seguridad, del mismo modo que se invitó a repensar la gobernanza, la toma de decisiones y la instalación de más reglas de juego más allá de los principios que impulsen la toma de mayores compromisos en los espacios de poder políticos y económicos que ya existen (OCDE, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional…), tanto a nivel macro como desde los países de tamaño medio y reducir las brechas de acceso a estos espacios de los países que actualmente están fuera de estos «clubs», pero que son fuertemente impactados por las decisiones que ahí se toman.

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