En un mundo que necesita más empatía, compromiso y esperanza, iniciativas como las Escuelas de Cuidado de Fe y Alegría República Dominicana nos inspiran a seguir creyendo en el poder transformador de la educación. Porque defender el derecho a educarse es también cuidar, acompañar y abrir caminos de dignidad y futuro. Las Escuelas de Cuidado nacen en Fe y Alegría República Dominicana para impulsar una transformación cultural, pedagógica e institucional, situando el cuidado en el corazón de la vida escolar.
Ha sido la respuesta discernida ante grandes desafíos relacionados con la violencia (en todas sus manifestaciones), el abandono escolar, la desmotivación docente, la escasa participación familiar y la débil institucionalización de prácticas democráticas y corresponsables reconocidas en el sistema educativo dominicano; y visibilizadas con mayor nitidez durante la pandemia del Covid-19.
Con el apoyo de Entreculturas y el financiamiento de la Generalitat Valenciana, el programa Escuelas de Cuidado fue concebido e implementado a partir de mayo de 2021 hasta agosto de 2024 en 62 comunidades educativas gestionadas por Fe y Alegría en República Dominicana.

Las estrategias más relevantes desarrolladas fueron la creación de equipos integrados por diversos actores de la comunidad educativa encargados de liderar procesos, monitorear avances y sostener acciones del programa; el desarrollo de campañas de sensibilización a nivel nacional sobre la prevención de las violencias, el abuso y la promoción del cuidado como valor social compartido; el diseño de rutas de acompañamiento específicas para estudiantes y personal educativo en situaciones de vulnerabilidad; la elaboración de fichas y audiovisuales como el Manual de Convivencia en los centros educativos de Fe y Alegría República Dominicana (2023), la Política de Protección de niños, niñas, adolescentes y jóvenes (2023) y el Protocolo Institucional para la prevención de abusos en menores de edad o personas bajo cualquier situación de vulnerabilidad (2020), entre otros, que permitieron transversalizar el enfoque de cuidado en las prácticas pedagógicas, adaptándose a los distintos niveles educativos y contextos escolares.
Entre sus principales resultados se destacaron avances significativos en el fortalecimiento de relaciones interpersonales, la mejora del clima escolar, la integración del enfoque de cuidado en la enseñanza y el desarrollo institucional con enfoque de protección. Gracias a la conformación y consolidación de Equipos Mediadores y Dinamizadores (EMD) en cada centro, se observó una reducción del 78,1 % en casos de violencia escolar. Además de una mayor sensibilidad en el tema.
La articulación y el fortalecimiento de la Red Nacional de Psicopedagogía, a través del desarrollo de un proceso de formación en prevención y atención de casos de abuso contra niños, niñas y adolescentes, dirigido a profesionales especializados en la materia, contribuyeron de manera significativa a visibilizar e identificar de forma oportuna los indicadores de abuso en los centros educativos. Asimismo, este proceso permitió brindar una atención y un manejo adecuados a las situaciones detectadas.
Los docentes incorporaron progresivamente la dimensión emocional y relacional en sus prácticas pedagógicas, generando espacios más seguros, inclusivos y participativos. A nivel institucional, se consolidó una cultura organizacional de cuidado, con rutas claras de atención a estudiantes vulnerables, articuladas con redes comunitarias, servicios externos de protección, con instituciones de la sociedad civil como es el caso del Centro de Servicios Legales para la Mujer, CENSEL y la creación de una red de apoyo con 7 instituciones estatales y de sociedad civil.
Estas acciones llevaron a Fe y Alegría a recibir el Premio Experiencias Exitosas de Protección de la Red Xavier y la certificación internacional del primer nivel de Keeping Children Safe (KCS).

Ha demostrado ser una propuesta transformadora para enfrentar los desafíos estructurales de las comunidades educativas, al colocar el cuidado como eje central de la vida escolar. Los resultados muestran que, al integrar la pedagogía del cuidado, la justicia restaurativa y la participación, es posible construir escuelas más empáticas, inclusivas y participativas, fortaleciendo la convivencia, la cultura organizacional y el bienestar psicoemocional.
Nos reafirma que el cuidado es una responsabilidad compartida entre docentes, familias, estudiantes y comunidades, y que esta corresponsabilidad es clave para la sostenibilidad y transformación del sistema educativo.
Hoy, las Escuelas de Cuidado son mucho más que un programa: son una semilla de transformación real que florece en la convivencia escolar. Gracias a esta iniciativa, miles de estudiantes, docentes, madres, padres y tutores han vuelto a creer en la escuela como un espacio seguro, justo y acogedor. Han descubierto el poder del cuidado como camino hacia la justicia restaurativa, el liderazgo juvenil, el respeto a los derechos humanos, la protección y la inclusión.
Es, también, una invitación abierta a otras Fe y Alegría que sueñan con fortalecer el enfoque del cuidado en sus comunidades educativas —muchas de ellas en contextos marcados por la vulnerabilidad y la exclusión—. Una buena noticia que inspira esperanza: este modelo es flexible, replicable y profundamente comunitario, capaz de adaptarse a las realidades locales y seguir multiplicando el poder transformador del cuidado allí donde más se necesita.
Si deseas profundizar en la noticia, puedes leer de forma íntegra el artículo elaborado por el equipo de Fe y Alegría República Dominicana en el siguiente enlace: https://estudiossociales.bono.edu.do/index.php/es/article/view/1114/1091
