El pasado domingo en Valladolid se hizo realidad el dicho de que la música no tiene fronteras. Con la intervención de cuatro coros de la ciudad y el numeroso y entusiasta público, hicimos realidad que la solidaridad no tiene límites. Como se dijo en la presentación del concierto, “cada nota musical contribuirá a construir un futuro mejor para estos niños”. Un futuro que pasa necesariamente por una educación de calidad para todos, en concreto ara los niños y niñas de Madagascar que se beneficiarán directamente de la recaudación obtenida.
Nuestro agradecimiento a los talentosos coros y al público asistentes que apoyó incondicionalmente nuestro proyecto.
