Durante esta semana, hemos participado en el encuentro anual Work4Progress promovido por la Fundación “la Caixa”. Se trata de un espacio de diálogo e inspiración donde representantes de Perú, Colombia, Mozambique e India hemos compartido distintas iniciativas que promueven el empleo y la innovación social en nuestras comunidades. Junto a nuestros socios en Perú: Fe y Alegría, CCAIJO, SAIPE, y otras organizaciones con las que desarrollamos una plataforma para el desarrollo, venimos colaborando durante los últimos 8 años, buscando caminos para implementar alternativas de desarrollo económico entre los jóvenes y mujeres de Quispicanchi y Condorcanqui.
Durante estos años hemos escuchado muy activamente a las comunidades, no sólo sus problemas, sino sus aspiraciones, sus sueños; hemos cocreado prototipos que ahora ya están en marcha, y en estos momentos nos encontramos en el proceso de escalada de todas estas iniciativas para ampliar las posibilidades de impacto y transformación. El encuentro ha puesto el foco fundamentalmente en dos temáticas. Por un lado, la inversión de impacto, intentando atraer nuevos recursos a las cadenas de valor que permitan la escalada de las iniciativas, y un acceso a un capital en condiciones justas para las comunidades. Hay todo un desafío y un reto para aprender sobre estas formas de solidaridad, ya no tan nuevas, y a las que muchas personas e instituciones llevan apostando fuerte en los últimos años. Y por otro lado, hemos intercambiado experiencias sobre el uso de la tecnología para la mejora de los proceso productivos, herramientas adaptadas a cada uno de los contextos en los que se desarrolla W4P. Además, tuvimos la posibilidad de participar en unas conferencias donde se debatió de las posibilidades de las nuevas tecnologías en la cooperación internacional, todo un lujo de debate donde se confirma la necesidad de innovación que surja de la comunidad y para la comunidad, y no tanto modelos «sillicon valley» de exportación de soluciones.
Hacía unos años que no participaba en estos encuentros anuales, cuando unas primeras organizaciones que andábamos algo pérdidas en cuáles eran las fases de este proceso de innovación social, que rompía muchas de las lógicas que nos traían los marcos lógicos a los que estábamos acostumbrados. Hoy son 36 redes en marcha con participación de más de 105 organizaciones, y más de 50.000 empleos creados. Y sobre todo W4P se ha convertido en un laboratorio para encontrarse con otros y seguir imaginando posibilidades de desarrollo, dónde los protagonistas sean las propias mujeres y jóvenes en búsqueda de sus sueños
Ahora esperando a la confirmación de la continuidad de este programa y a seguir generando posibilidades de cambio para las comunidades de Quispicanchi y Condorcanqui

