Entreculturas y la Federación Internacional Fe y Alegría participa en Seminario Post-Conferencia de Sevilla impulsado por UNIJES

El pasado jueves 12 de febrero, los Centros de Investigación de Referencia que impulsan las Universidades de la Compañía de Jesús (UNIJES) organizaban un Seminario sobre la Hoja de Ruta de la Agenda de Compromisos de Sevilla, tras la IV Conferencia que tuvo lugar el pasado verano. En el segmento de la Agenda sobre deuda, la Federación Internacional Fe y Alegría, pudo compartir tanto los horizontes de trabajo que abre este documento de acuerdos, como aquellos ámbitos que quedaron muy lejos de los planteados inicialmente y durante las negociaciones por la sociedad civil organizada. La mesa estaba conformada por sector privado, Universidades y también el Gobierno en concreto la nueva Embajadora Embajadora en Misión Especial para la Financiación del Desarrollo y la Directora de Cooperación Financiera de AECID, ambas pertenecientes al Ministerio de Asuntos Exteriores y la Subdirectora de Gestión de la Deuda en el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa.

El documento de Compromiso (aprobado por consenso) cuenta con ocho ámbitos de actuación con foros propios y agendas por iniciarse que implican caminar en una agenda más justa en:
– Recursos Nacionales Públicos (Fiscalidad)
– Actividad financiera y comercial
– Eficacia del desarrollo
– Comercio internacional
– Deuda y sostenibilidad de la deuda
– Arquitectura financiera internacional (las instituciones del Bretton Woods – FMI y BM)
– Ciencia y conocimiento
– Datos vigilancia y seguimiento

Adicionalmente, se plantea como un éxito de voluntades más allá del Compromiso la Plataforma de Acción de Sevilla, que pone en la mesa de alianzas 130 iniciativas (conocidas como SPAs) para avanzar en lineas concretas por pares de países y de la mano de organizaciones civiles internacionales.

La Federación hizo su aporte a la Hoja de Ruta de deuda pues el pago del servicio de deuda es el que cercena en muchos contextos la capacidad de los Estados de redistribuir los ingresos fiscales en políticas públicas como es la educación.

En general la ambición sobre deuda se fue diluyendo durante el proceso en términos de de verbos, del lenguaje utilizado, de los compromisos que donde se utilizaban. Para refrescar por qué es importante la deuda en América Latina, para más de 17 países en los últimos 10 años la deuda se ha incrementado entre el 10 al 60%. Y algo que caracteriza mucho más este contexto es el peso del servicio de la deuda, que en promedio para la región se lleva el 35% de los ingresos fiscales recaudados en la región. Algunos cinco los ámbitos de acción que no se reflejan en el Compromiso de Sevilla en materia de deuda:

  • No se logró la Convención Marco de Deuda Soberana en Naciones Unidas, que era una propuesta que desde inicio planteó la sociedad civil, que se refiere a tener a todos los países en sentados en la misma mesa, acreedores y deudores, tomando las decisiones respecto a una nueva arquitectura de la deuda, respecto a políticas relacionadas con la deuda en un espacio que es Naciones Unidas, donde la lógica es un país un voto y no un dólar un voto, como en otros espacios donde actualmente se tiene la gobernanza de la deuda.

  • Un segundo punto es que no se logró reducir el poder que tiene el FMI, el Banco Mundial y el Club de París en esta gobernanza de la deuda.

  • Tampoco se ha logrado reformar o conseguir una reforma que esté por fuera del marco común y la iniciativa de suspensión de la deuda del G-20. Las que se aprobaron tras el COVID, que están orientadas además a países de ingresos bajos, principalmente donde América Latina no es elegible, y que por otro lado tampoco funcionaron y no reflejaron resultados en el tiempo que los países que sí se sumaron a esta iniciativa, sobre todo en África, hubieran esperado.

  • No se logró un compromiso de reformar las agencias de calificación crediticia que tiene un impacto precisamente en ese alto costo y en este alto servicio de deuda que hemos visto para países de la región latinoamericana.

  • Tampoco se logró desmitificar los canjes de deuda que se presentaron como una alternativa en en cuanto a renegociación de deuda, no solamente una alternativa para naturaleza, sino también durante el proceso. Se habló de canjes de deuda por educación, por salud, por seguridad alimentaria…Y recordemos, los canjes de deuda son acuerdos mediante los cuales un país deudor reemplaza parte de su deuda soberana con nuevos pasivos, generalmente a cambio de compromisos vinculados a objetivos de desarrollo como la protección ambiental, la educación o la salud. Esta modalidad ha cobrado fuerza como una aparente doble solución: aliviar el peso de la deuda externa y financiar iniciativas de desarrollo sostenible. Sin embargo, en la práctica, estas operaciones suelen ser complejas, con montos reducidos, costos administrativos elevados y una escasa contribución al alivio real de la deuda. Además, la deuda no se cancela, sino que se transforma, perpetuando obligaciones que pueden mantener al país dentro de esquemas financieros rígidos.

Entre los principales problemas de diseño de los canjes de deuda destacan la condicionalidad impuesta por los acreedores que limita el uso libre de los recursos liberados y refuerza dinámicas de subordinación entre el sur y el norte global. A ello se suma la falta de transparencia, la escasa rendición de cuentas, y la ausencia de impactos verificables tanto en términos financieros como de desarrollo. Por lo general, los canjes abarcan solo una fracción del total de la deuda, lo que restringe su eficacia como solución estructural. Además, al aumentar la rigidez presupuestaria y conllevar compromisos que desplazan otras prioridades nacionales, los canjes de deuda pueden más bien agravar la vulnerabilidad económica, en lugar de aliviarla.

Colegas tanto de Eurodad como de Latindadd están haciendo un importante trabajo en esta línea redactando algunos principios sobre canjes de deuda, considerando que aunque no resuelven ninguna crisis, pueden contribuir a algún proyecto específico si son bien implementados y cuidando riesgos para los países deudores.

En el otro lado de la balanza, con muchos grises en la manera de nombrarlos, en este Compromiso de Sevilla, se destacarían tres horizontes positivos:

  • Abrir la puerta a un proceso intergubernamental de deuda en el a través del cual se emitirán recomendaciones de reforma de la arquitectura de la deuda, que es lo que estábamos buscando como sociedad civil. En ese sentido resulta clave la participación de una serie de actores que actualmente tienen mucha relevancia dentro de la gobernanza de la deuda, y es una oportunidad para pensar hacia un proceso que después termine en una Convención de deuda que sí sea vinculante.

  • Otro punto importante es el Foro de deudores, donde inicialmente va a haber un intercambio, va a ser un espacio de diálogo, de coordinación de esfuerzos, pero que idealmente y está un poco basado en lo que fue el club de deudores en la década de los 80 en América Latina. Entonces, idealmente se puede constituir en un bloque de deudores para efectos de renegociación de deuda o para efectos de negociación de condiciones de financiamiento, por ejemplo.
  • También se aprueba la creación de una central mundial de datos de deuda, que es importante contar con datos agregados de la deuda, que en este momento no hay una base de datos en ese sentido. Sin embargo, la demanda que teníamos desde la sociedad civil era más ambiciosa. Necesitamos un registro global de deuda donde se pueda ver quiénes son los tenedores finales de los bonos soberanos.

Como sociedad civil hubiéramos querido una hoja de ruta mucho más ambiciosa de esta agenda de deuda que hace parte del puzle de la arquitectura de la deuda, que al mismo tiempo forma parte del puzle de la arquitectura financiera internacional. Resulta útil volver un párrafo de conclusión del Informe de Jubileo 2025 impulsado por por una Comisión de expertas y encomendado por el Papa Franciso: “Resolver una crisis de deuda soberana es una tarea profundamente política y moral. En esencia, se trata de cómo se distribuyen las pérdidas entre sociedades, generaciones y actores internacionales. Y como todas las cuestiones distributivas, puede ser fuente de conflicto. La magnitud del conflicto depende de quién tenga en sus manos la deuda. Los acreedores privados utilizan el miedo a las consecuencias del impago para imponer condiciones que protegen sus ganancias, al tiempo que fuerzan a los países deudores a sufrir mayores dificultades. En ausencia de un marco jurídico global para reestructuraciones de deuda soberana, la posibilidad de lograr resoluciones justas depende en gran medida de la voluntad de todos los actores involucrados, incluidos los más poderosos, de actuar con espíritu de solidaridad”.

Desde la Federación Internacional de Fe y Alegría seguiremos trabajando en esta agenda junto con tantas otras organizaciones de la sociedad civil que buscan que la agenda de derechos no sea una agenda orientada al lucro.

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