DESPLAZADOS CLIMÁTICOS: ¿Es tan grave el problema?

ACNUR, la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados, señala que los riesgos de desplazamiento por desastres naturales se han duplicado desde 1970. Los conflictos ya no son la única causa de los desplazamientos de refugiados. Además de por graves abusos contra los derechos humanos, las personas también se ven forzadas a desplazarse a causa del colapso de sus medios de subsistencia tradicionales debidos a los efectos del cambio climático, los desastres naturales y la degradación ambiental.

Hoy en día, muchos desplazamientos pueden explicarse por causas relacionadas con el clima: aumento generalizado de las temperaturas, subida del mar, sequías, inundaciones y desertificación que arruina cosechas. Tres ejemplos dramáticos de estas situaciones son Somalia, Yemen y Sudán del Sur. El Banco Mundial alerta de que, si no conseguimos corregir la tendencia, en 2050 el número de desplazados climáticos puede alcanzar los 140 millones. La mayoría de estos desplazamientos se producen en el interior de los países afectados, pero cada vez incidirán más en grandes migraciones transfronterizas. En estos momentos, la mayor parte de los desplazamientos se están produciendo en el África subsahariana, en Asia meridional y en el corredor seco de Centroamérica. Se da la terrible paradoja de que quienes menos han contribuido a provocar el cambio climático son quienes en mayor medida sufren sus consecuencias y quienes menos medios tienen para afrontar sus consecuencias.

La denominación refugiado climático no está contemplada en el Derecho Internacional, por lo que tampoco existen datos exactos sobre el número de personas que abandonan sus hogares a consecuencia del cambio climático. La Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados (1951) solo admite cinco motivos de persecución: raza, religión, nacionalidad, pertenencia a grupo social y opinión política. Más recientemente, la Unión Europea y otras naciones lo han extendido también a las personas que huyen de conflictos armados y disturbios. Pero ningún país reconoce los desastres naturales como motivo de petición de asilo.

La OIM propone la siguiente definición: “Son migrantes ambientales aquellas personas o grupos de personas que por cambios, repentinos o progresivos, en el medio ambiente que afectan negativamente a la vida o a las condiciones de vida, se ven obligados abandonar sus hogares habituales o deciden hacerlo, ya sea de forma temporal o permanentemente, y que se desplazan dentro de su país o hacia el extranjero”.

Fuente: Delegación diocesana de Pastoral de Migraciones de Burgos, Hojas de Reflexión num. 15, enero 2020

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