GRACIAS, MARIPI

Hoy 12 de octubre es el día de Nuestra Señora del Pilar y, en Entreculturas, se nos hace inevitable, necesario, celebrar a una gran Pilar: Maripi, Delegada de Cantabria, voluntaria de Entreculturas desde hace 10 años, que falleció de manera inesperada el miércoles de la semana pasada.

Ayer, en la iglesia de los jesuitas de Santander, nos juntamos para dar gracias por su vida, para celebrar que Dios la tiene en su abrazo, para acompañar a su familia, sus amistades queridas, su gran equipo de la Delegación…
En las palabras de Dani Villanueva, sj, que presidió la eucaristía, nos reconocemos como los amigos de Job, a su lado, contemplando y sin entender; y como los discípulos de Emaús, atravesando el desconcierto y con la invitación a no dejarnos llevar por el miedo ante el misterio de la muerte. Que sea la esperanza la que nos ayude a entender que la muerte no es un obstáculo para seguir caminando, junto a Maripi, en el camino hacia la JusticiaQue sean la paz, el amor, la comprensión, como nos ha dicho Laura, su hija, lo que nos alumbre en este tiempo difícil. 
Recordamos a Maripi como esa mujer a la que le gustaba disfrutar los detalles de la vida, los viajes, la compañía, los lugares… y como esa mujer a la que le urgía la misión. Cuando le recordabas que había llegado un informe, ella te respondía que ya lo había llevado al Gobierno de Cantabria; acompañaba y animaba a su equipo para que no hubiera cole sin calendario de Entreculturas; cada carrera, con viento y lluvia, contó con ella a hora y a deshora; el colegio de los jesuitas recibió sus visitas cargadas de propuestas de colaboración; el voluntariado más joven y «el voluntariado senior» de la delegación reconocían en ella el corazón de Entreculturas, fiel, comprometida, luchadora… Gran colaboradora de la Compañía de Jesús, del Reino y su Justicia.
Son días de dolor y tristeza para el equipo de Cantabria y para toda Entreculturas (y en su corazón, también para Fe y Alegría, el JRS, colegios,…).
En medio de todo, brota ese GRACIAS que no alcanza, pero lo intenta… por tanta entrega, tanta energía e ilusión.
GRACIAS, MARIPI, bienaventurada con las bienaventuradas de nuestro mundo…

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