Tareas Pendientes

El 23 de junio del 2026, en el salón de 6to grado B de la escuela de Fe y Alegría Hermana Dolores de Puerto Cabello, una maestra dejaba una nota escrita en un pizarrón de tiza que solicitaba:

 “Diseñar un Logotipo de la portada de la revista, debe ser llamativa. (Para el jueves). Reflexión sobre qué fue lo que más te sorprendió del universo y cómo cambia su perspectiva sobre la tierra.”

 El jueves nadie fue a la escuela a ver clases, ni a la semana siguiente, el ciclo escolar culminó sacudido por la tierra sobre la que esa maestra invitaba a reflexionar. El salón sufrió grandes daños, la cerámica de la pared, grietas que atraviesan el salón y parece que buscan una salida, asimismo, la escuela encuentra condiciones que hoy hacen inoperativo el módulo de media técnica. El trabajo del personal ha sido incansable, han ido retirando los escombros, replanificando espacios, los salones de prescolar funcionan temporalmente como oficinas administrativas, mientras que se rediseña la distribución de la escuela para iniciar este año escolar y atender a una matrícula de 729 estudiantes desde preescolar hasta media técnica.

Desde Fe y Alegría Venezuela, en acompañamiento con Entreculturas y la Red Xavier se ha trabajado arduamente por atender las necesidades derivadas del terremoto que potenciaron los efectos de la crisis sostenida que ya vivía el país desde hace unos años. Desde la oficina de Servicios FyA se han impulsado diversas iniciativas para contribuir a que estos estudiantes puedan volver a sus aulas, evaluaciones de infraestructura, procesos de reconstrucción, kits escolares y de higiene, programas de transferencias monetarias a docentes para la retención del personal docente, coordinación de la atención psicosocial, entre otros. Sin embargo, la magnitud física y humana hace compleja la respuesta.

Al igual que esta, otras escuelas del movimiento quedaron afectadas, 32 centros educativos han sido priorizados para intervenciones según las necesidades detectadas, se han formulado 5 proyectos en conjunto entre FyA y Entreculturas, así como también un proyecto común entre las obras de la Compañía de Jesús con acompañamiento de la Red Xavier, también hay distintas iniciativas locales con empresas privadas u otras organizaciones. El trabajo de articulación es complejo y requiere hilar fino para poner el foco en aquellos más vulnerables, porque Fe y Alegría comienza donde se acaba el asfalto, pero hoy también, está donde el asfalto que antes había dejó de existir.

Reflexionando sobre aquella tarea pendiente que dejaba la maestra el martes antes del terremoto, pienso en aquellas tareas pendientes que aún nos quedan por hacer para que estos 729 chicas y chicos (y otros muchos) vuelvan a sus aulas como espacios seguros y protectores, un espacio que los reciba con los brazos abiertos, donde se les invita a sorprenderse del universo.

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