Arturo Sosa: «La educación toca el corazón de la persona!!»

El Padre General de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa, SJ se dirigió la semana pasada a todos los delegados y de educación jesuita de todo el mundo en la reunión JESEDU en Río de Janeiro. En su discurso [descargar completo aquí] hace continua referencia a la dimensión transformadora de la educación y a la importancia del trabajo de ciudadanía global y el papel del énfasis en la interculturalidad para la construcción de una sociedad justa y pacífica.

Aquí algunos extractos que creo nos animarán mucho dada la alineación preciosa con las líneas de trabajo de Entreculturas.

  • «Ofrecemos a las nuevas generaciones instrumentos para contribuir a la Humanización del mundo.»
  • «Estamos convencidos que al educar el carácter de las personas, en función del bien común, realizamos una importante tarea apostólica.»
  • «La educación toca el corazón de la persona.»
  • «La excelencia académica solo tiene sentido en el marco de una excelencia humana integral.»
  • «Los nuevos modelos institucionales nacidos para ofrecer educación de calidad a los pobres y excluidos: FyA, Cristo rey, nativity, JRS.. enriquecen el Apostolado educativo de la Compañía de jesús en el mundo.»
  • «Somos mensajeros de confianza en el futuro, invitados a curar las heridas personales, a promover nuevos caminos para producir bienes y modelos de consumo que respeten el equilibrio ecológico y generen un cambio en las relaciones sociales que favorezcan mejores condiciones de vida para cada ser humano de modo que los pueblos puedan vivir con libertad y dignidad, en el respeto mutuo.»
  • «La labor del educador, y en particular de nuestras instituciones educativas, es la de ayudar a las jóvenes generaciones a situarse ante el mundo y ante Dios para que puedan proyectar su desarrollo personal y social, contribuyendo a la construcción de un mundo mejor.»
  • «Nuestro deseo es entender el ser humano y el mundo, en su complejidad, para que el ser humano pueda configurar el mundo de un modo más compasivo y por tanto más divino.»
  • «Más que antes, somos conscientes de ser una sola comunidad humana, de compartir un mismo planeta y de tener un destino común.»
  • «Lo ideal es que cada ser humano, o cada pueblo, sea capaz de sentirse parte de la humanidad haciéndose consciente de su propia cultura (inculturación), sin absolutizarla, críticamente, reconociendo gozosamente la existencia de otros seres humanos poseedores de culturas diversas (multiculturalidad), y estableciendo relaciones parejas con ellos, enriqueciéndose con la variedad de culturas, entre las cuales se encuentra su propia cultura (interculturalidad). La universalidad vivida de esta manera puede convertirse en un impulso a la justicia social, la fraternidad y la paz.»
  • «Trabajar juntos, en colaboración en el servicio a la reconciliación y a la justicia, que sólo serán posibles en un mundo concebido interculturalmente.»
  • «El propósito de nuestra educación es la formación de la persona para que dé sentido a su vida y con ella contribuya al bien común en su contexto, de su sociedad y del planeta.»
  • Aunque el concepto de “ciudadanía global” está en proceso de construcción, nuestra educación debería ser en él un actor creativo. Nuestra presencia en tantos lugares y culturas del mundo nos permite crear y plantear propuestas de formación para una visión intercultural del mundo, en el cual todos los seres humanos, y sus pueblos, son poseedores de una “ciudadanía global”, en la que se enlazan derechos y deberes, más allá de la propia cultura, de los nacionalismos y de los fanatismos políticos, o religiosos, que impiden el reconocimiento de nuestra radical fraternidad.»
  • «¿Cómo pueden nuestros colegios acoger y ofrecer una formación para la ciudadanía global, que respetando las particularidades locales de las culturas evidencie nuestro potencial y compromiso universal? Deberíamos estar en la capacidad de elaborar programas educativos que nos ayuden a pensar y actuar, local y globalmente, sin dicotomías entre ambas dimensiones, que caminen en la línea de la interculturalidad asumiendo como un hecho enriquecedor la diversidad cultural, social y religiosa de nuestro mundo, sin perder nuestra identidad cristiana e ignaciana.»
  • «La colaboración con otros es el único camino, por cierto profundamente evangélico, con el que la Compañía de Jesús puede llevar a cabo hoy su misión.»
  • «De qué manera podemos vincular a nuestros exalumnos para que se vean compañeros en la misión más allá de la nostalgia por la institución de su juventud?»
  • «No deberíamos tener temores para compartir programas, experiencias, materiales e incluso recursos para consolidar la red internacional.»
  • «Sólo si pensamos y actuamos de modo conjunto y coordinado, acogiendo e integrando la riqueza de nuestras diversidades locales, podremos, gracias a la red, enfrentar desafíos globales que afectan nuestras condiciones locales.» 
  • «Tenemos enormes posibilidades de alentar la esperanza en nuestro mundo, contribuyendo a la formación de hombres y mujeres, justos, verdaderos ciudadanos del mundo, capaces de generar diálogo y reconciliación entre los pueblos y de éstos con la creación.»
  • «Renovando nuestra confianza en Dios queremos caminar juntos como red global con una misión universal. Los desafíos son muchos pero las posibilidades apostólicas pueden ser mayores. Hay que detectarlas. Dios sigue trabajando para crear y salvar.»

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