Cálida visita de Ramón a Valladolid. ¡Gracias!

(Por Magdalena González Jorrín, responsable de comunicación de la delegación de Valladolid y de la Plataforma Apostólica de Castilla y León)

La delegación de Valladolid ha comenzado el curso con una visita muy esperada, la del director de Entreculturas, Ramón Almansa. Es difícil resumir este primer encuentro porque cada uno compartió impresiones personales de su vida y su voluntariado durante la pandemia, para terminar expresando los sentimientos de ilusión, e incluso de novedad, ante el regreso a la actividad. Salieron a la luz los recuerdos de este tiempo entre las dificultades del aislamiento, los numerosos compañeros que han tomado otro rumbo, los miedos a la desconexión y también, la alegría de los encuentros online y la oportunidad de la formación. En soledad o en compañía online, la mayoría ha encontrado en el sosiego un momento para reconectar con la realidad que da sentido al voluntariado.

También Ramón Almansa recordó lo vivido durante el confinamiento. Describió cómo su escritorio iba cambiando a lo largo del día situándose al final en la tabla de planchar. Una incomodidad que conllevó dolor de espalda y una certeza: todo cobra sentido en el testimonio de los “santos de la puerta de al lado” que dejaron un poso imborrable, con su entrega y compromiso generoso, bien recogida en este hermoso artículo vidas semilla. Así que con su propia experiencia, con los testimonios y con todo lo recibido en este encuentro, nos propuso 5 retos:

El primero mantener la ilusión en este nuevo tiempo de refundación de la delegación. Que consigamos quedarnos con lo mejor de lo que éramos para ser lo mejor que podamos ser. Ilusión que se encuentra, también, en lo festivo y en atender lo afectivo. Y en este sentido, tratar de equilibrar la tensión entre tarea-cuidado. El segundo reto es alejarse de la dialéctica entre delegaciones-sede central porque no ayuda nada. El equilibro lo marca el propio camino dentro de Entreculturas, sin sentirnos avasallados. Un tercer reto sería potenciar el trabajo en red. Cuantos más sumemos, más diversidad y más riqueza.  Como ejemplo presentó el proceso de integración Entreculturas-Alboan, una suma que enriquece a ambas partes. El penúltimo objetivo sería cuidar la formación y con ella, la hondura. Una formación que dé profundidad y sentido a lo que hacemos, que empape, tanto personal como grupalmente. Y el último reto,  generar ilusión entre los jóvenes. Que sigamos indagando en forma de convocar y «seducir» en nuestra misión.

Gracias de corazón

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