Fe y Alegría se mueve con el mundo y su gente

Todos alguna vez fuimos africanos. Todos alguna vez fuimos mujeres. Hay muchas teorías sobre la aparición de la mujer y el hombre en nuestra casa común. De las mas aceptadas está que la vida humana nació en África y que como parte de nuestra evolución genética primero fuimos (y somos) cromosomas femeninos que luego evolucionaron (o no se desarrollaron suficientemente) a cromosomas masculinos.

Una vez crecidos y erguidos, fuimos detrás de cobijo, agua y comida. Donde fuera y a costa de lo que fuera. Nos enfrentamos a las consecuencias humanas de los eventos naturales, luchamos contra los animales que nos mataban, cruzamos mares, saltamos montañas, caminamos llanos y hasta huimos de otros erguidos que nos querían doblados. Caminamos por aire, tierra y mar hasta llegar a un sitio de refugio.

La mujer con el hombre a cuestas calentaba la reproducción de los pueblos. Nos fuimos haciendo de aquí y de allá. Moldeados por el entorno y el aprendizaje de vida nos movimos y nos asentamos. Nos asentamos y nos volvimos a mover impulsados por viejos sueños y nuevos animales que nos amenazan y que nos matan. Volvemos a cruzar mares, saltar montañas y a caminar llanos. Lo más común es que nos movemos con nuestra casa.

Todos los pueblos, todas las culturas nos formamos de gente de aquí y de gente de allá, de gente que se mueve. No hay nada mas animal que el rechazo de manada, de raza a los diferentes. Y no hay nada mas humano que la hospitalidad.

Fe y Alegría como organización humana de inspiración cristiana pretende también moverse por donde se mueve la gente, tenemos como opción preferente la movilidad de la gente pobre y excluida de nuestros pueblos. Es por ello que este mes hemos querido mostrar en nuestro boletín algunas experiencias que dan cuenta de algunos de nuestros esfuerzos para acompañar desde lo educativo situaciones de refugio y movilidad con experiencias de hospitalidad. Trabajos y servicios que tienen que ver con el trabajo con gente que está en las “fronteras de exclusión social” para tender puentes de inclusión, gente que dejó su casa y Fe y Alegría les acompaña en su nuevo arraigo, jóvenes que se capacitan para incluirse en el trabajo productivo y el emprendimiento. En nuestra narrativa estas experiencias están más asociadas a la “promoción social” siempre desde nuestra apuesta fundamental, la educación popular. Porque tenemos un futuro global y común.

Carlos Fritzen S.J.
Coordinador General, Federación Internacional de Fe y Alegría

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