Frido pflüger sj, una vida al servicio de los refugiados

Este 20 Junio, el día que celebramos la dignidad y esperanza por tantas personas refugiadas en tantos rincones del mundo, recibíamos la triste noticia de la muerte de Frido Pflüger sj. Nuestro querido Frido nos deja como un símbolo de vida entregada por los refugiados,  por estar cerca de los que sufren.

Seguramente no todo el mundo en Entreculturas ha conocido a Frido. Fue un jesuita alemán con una formación amplia, no solo en filosofía y teología, sino también en matemáticas y física. A mediados de los 80 tuvo su primera experiencia con JRS en Filipinas acompañando refugiados que huían de la guerra de Vietnan, eran los tiempos en que JRS empezaba a organizarse y convertirse en una respuesta global de la Compañía por la causa de los refugiados como intuición y visión del Padre Arrupe. Y más adelante a África, primero a Uganda y después a Nairobi para dirigir la región de África del Este. Fue un periodo intenso, de un JRS atendiendo las enormes consecuencias de los conflictos en Sudán y Somalia y atendiendo a miles de refugiados. Después volvió a Alemania, para dirigir allí al JRS, y posteriormente de nuevo a Uganda, que a pesar de sus problemas de salud, siempre quiso estar cerca y entregarse por los refugiados en estos rincones complejos de África

Frido siempre tenía una enorme sonrisa y teníamos largas conversaciones con él, soñando, imaginándonos un JRS capaz de desplegar misión en esos lugares donde otros no llegaban. Su paso por Madrid, junto a otros regionales del JRS, siempre eran un soplo de vitalidad para Entreculturas. «Vieja Escuela» del JRS, maestro para muchos de nosotros que veíamos como conseguía el milagro de llevar dignidad y esperanza en los dramas de los terribles conflictos que asolan la región. Recuerdo en 2011, cuando una gran hambruna asolaba Somalia y parte de Etiopía, Frido y su equipo fueron para allá para intentar organizar una respuesta del JRS a esta crisis. Nos decía, con lágrimas en los ojos: «la gente muere en el camino, no consiguen llegar a los campos, tenemos que hacer algo, no podemos quedar indiferentes». Eran malas fechas en España, mediados de Julio, pero el equipo de Entreculturas respondió a este llamado, y en esas tardes de calor en Pablo Aranda se consiguió organizar una campaña que fue un gran éxito y conseguir que buenos amigos fueran a organizar los primeros equipos de JRS en Dollo Ado. Hoy es una de las grandes operaciones de JRS y seguramente sin la visión, pasión y el buen hacer de Frido, hubiera sido difícil que este pequeño (o gran) milagro ocurriera.

El 1 de enero de este año, Frido escribía estas reflexiones: «otro nuevo año ha comenzado, con mucha esperanza y expectativas. Es un momento de reflexión. Ya es la 64ª vez que me pasa, pero la esperanza y las expectativas no han disminuido. Esperanza de que todavía hay algo de verdad, de que puede haber un mundo mejor para todos, con más amor, paz, perdón, respeto, dignidad. A veces mis reflexiones me llevan a una tristeza muy profunda, y me pregunto si la realidad todavía permite este tipo de esperanza ingenua. ¿Pero qué tipo de realidad? Los refugiados, dondequiera que los conozca o los haya conocido, en Tigray o en Alepo, en la RCA o en Kakuma/Kenia, en Darfur o en Nairobi: nunca se rendirían, ni siquiera en la peor situación; y han pasado por ello. Son mucho más fuertes que yo y son los verdaderos expertos, expertos en sobrevivir. Son mis principales maestros, incluso en mi fe, porque su esperanza está arraigada en su fe. Y yo adquiero mucha esperanza sólo con mirar a ese pequeño niño de la Navidad, que ha marcado una diferencia tan grande en este mundo. Cada año este niño me recuerda que no son los ricos y los poderosos los que cambian el mundo para mejor; al menos no hay muchas muestras de ello en la historia; y cuando se mira en nuestro tiempo actual, es más bien un horror lo que producen. Poco a poco, entiendo mejor por qué Jesús siempre alababa a los pobres»

Estoy seguro que la memoria de Frido nos seguirá acompañando y orientando en nuestro compromiso en servir, acompañar y defender a las personas refugiadas

 

 

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