La guerra en Siria debe parar

«La muerte está cayendo del cielo… y no podemos hacer nada para pararlo», nos dice un trabajador del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) en Siria.

La situación en el terreno es catastrófica. Este mes de febrero ha sido uno de los más cruentos de los casi 7 años de conflicto. En Damasco, el personal de JRS informa de que mucha gente está abandonando la ciudad y dirigiéndose al campo. Para los residentes de Damasco y del este de Guta, la amenaza de muerte o de heridas graves es constante. 

Seguimos con Siria y con nuestros compañeros y compañeras de JRS, que ha llamado a un cese inmediato de hostilidades y a respetar y proteger la vida de los no combatientes a través de este comunicado del que nos hacemos ecoLa comunidad internacional tiene que dejar de ver la carnicería con indiferencia y debe actuar para poner fin al conflicto.

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